
Voces de cambio suenan en el mediterráneo, resquicios de imperios ya sin gloria, que se han transformado de antiguas colonias en autocracias o vilmente en verdaderas dictaduras si así pudiese llamárselas. El pueblo ayer, el pueblo hoy sigue en su eterna medianía y espera; como si fuese un regalo divino para sus gobernantes que les han prometido dignidad, pero la han perdido, justicia y no la han alcanzado. Ayer Tunez, hoy Egipto y mañana tal vez no haya un mañana, cuando los apetitos voraces de los fanáticos religiosos no den tregua a esas naciones y la bruma de la sinrazón vuelva a imperar y el desgobierno anhelado abrirá sus fauces para vomitar una teocracia donde otros se servirán de su patria una vez más y el pueblo tendrá nuevos amos y su respiro libertario será asfixiado por las normas y nuevamente la democracia se habrá marchado cabizbaja, rasmillada o tal vez herida. Se suspira por el hombre o la mujer que surja de la ceniza, para reconstruir la esperanza de su pueblo. No lo fue Mubarak, Ben Alí, ni tampoco Gadafi ;el uno está en Jaque, el otro huido ,el que sigue solo Alá lo sabe .Sus ciudadanos ya no tiene miedo ¿puede tenerlo el que nada pierde?
Imagen de la tercera
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