La muerte de Alexander Solzhenitsin ya anciano, nos debe traer a la memoria los nefastos resultados de la omnipotencia de unos pocos que con un ánimo mesiánico dominaron a unos tantos.
Su pasada y permanencia en los Gulag stalinianos removieron la conciencia de
todo aquellos que creyeron en la palabras de un exiliado,alejado como tantos otros de su patria,para salvar su vida,huyendo de policias secretas y los delatores de siempre .
Para el resto que siguió su vida, impávidos, recreándose en una idea revolucionaria,no fué más que una anécdota,tal vez impulsada por revanchismo norteamericano.
Alexander fue un ícono de los que no se tragaron la falsedad grandilocuente del regimen comunísta,de aquellos que no comulgaban tampoco con el acomodo burgués capitalísta.Fué un hombre impulsado por los designios de la historia que en sus vaivenes lo tuvo en las antípodas ideológicas ,pero deseando tan poco como vivir en paz en su tierra .
Se ha marchado y allí donde haya ido no se encontrará con su verdugo,el gulag se ha terminado y la libertad será su paraiso.
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