domingo, 31 de agosto de 2008

Morir

Hoy me vi enfrentada a la muerte ,casi por casualidad.Paseando la mirada por los obituarios descubrí la partida (eufemisticamente) de una antigua compañera de estudios .Acudir después de ello a su última ceremonia,fué casi instintivo,donde si no puede uno rendir tributo a lo que fué y a lo compartido.
La partida remueve desde los temores hasta los olvidos,de los años en que no pasaba un instante sin comunicarse hasta la última vez en que nos vimos.
La muerte nos empequeñece,nos vulnera,nos fragiliza, nos humaniza y nos hace olvidar las ambiciones que ensombrecen gran parte de nuestra vida,donde recorremos los caminos una y otra vez para conseguir lo que creemos necesario para nuestra vida y en ello olvidamos lo esencial de vivir en familia;o quizás solos pero inmersos en nuestro contacto con los demás.
La muerte nos demuestra el paso que es nuestra vida y nos hace aferrarnos a nuestras creencias,que a veces debilitadas pierden importancia,pero que redescubiertas fortalecen hasta al mas debil.
Así que amiga donde estés que hayas sido bienvenida.

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