viernes, 24 de octubre de 2008

Ingrid Betancourt,teatro Campoamor de Oviedo


El premio Príncipe de Asturias 2008,tuvo el caracter emotivo que solo una de sus integrantes podía otorgar,la colombiana Ingrid Betancourt.Fué desgranado frases de elogios y recuerdos que deben haber conmovido al más duro de sus oyentes.
Atrás queda la imagen de una Ingrid desmadejada en la selva.Emerge una oradora eficaz para aquellos que aun padecen bajo la garra terrorísta de las Farc.
Sus palabras de una hondura y sencillez,nos conpele a"romper la fatalidad de su propia indiferencia" o nos llama al terreno de la acción con su"no podemos resignarnos,resignarse es morir un poco",no nos acusa pero tambien nos dice "usar la voz para romper cadenas".Así que ¿cuantas veces fuimos indiferentes?¿cuantas veces nos callamos en la conformidad del debil?¿cuantas veces no nos molestamos en defender a los débiles?.
¿Lo ven?,oradora eficaz ,pues cuestiona sin decirlo,nos enmudece cuando comprendemos la sordidez de la indiferencia,esa que mancha y mata lentamente a la aldea global.Esa indiferencia hacia lo desconocido que por tal lo dejamos fuera de nuestra vida y a los que estén con la inmundicia al cuello que busquen como salir pués estas manos no alcanzaron a extenderse o tal vez nunca estuvieron allí,como las suyas.

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